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Hoy me acordé de una serie de TV canadiense llamada Hello Goodbye, que sigue las historias emotivas de los pasajeros que transitan las zonas de llegadas y salidas del aeropuerto internacional Toronto Pearson. Ha sido lanzada en 2016 y contiene 10 capítulos sobre amor romántico, reuniones familiares, amistad, dolor, alegría y despedidas. 

Si queréis ver el trailer o fragmentos de ella, aquí está el acceso.

Y me vino a la mente sobre todo porque el aeropuerto es uno de los lugares que más ha cambiado con la llegada de la pandemia. Antes era ese sitio que tenía vida, donde la gente expresaba libremente lo que sentía y se reunía con seres queridos. Había movimiento, las cafeterías y los restaurantes estaban a reventar, las tiendas de duty free nos seducían con sus ofertas. Veíamos listas enormes de vuelos pendientes por salir y por llegar. 

Así que decidí contar un par de historias mías de los aeropuertos pre pandemia. 

 

¡Hasta luego Rumania! ¡Hola Italia!

Mi primer vuelo tuvo lugar en Junio de 2006, cuando volé a la Isla de Cerdeña via Roma para pasar casi 10 días en el Campeonato Europeo de Boxeo Femenino que iba a tener lugar en la pequeña ciudad de Porto Torres al norte de la isla. ¡Tranquilos, yo no he participado! Junto con mi madre formábamos parte de la selección nacional que se desplazaba allí y nuestra única función fue apoyarlos cada día en los partidos desde las gradas. 

Estaba muy emocionada con hacer mi primer vuelo internacional, ver con mis propios ojos lo que pasa en un aeropuerto y experimentar lo que mis padres y mis abuelos me llevaban contando desde que era una niña, ya que ellos habían viajado bastante durante la Época Comunista. Imaginense que para el viaje me vestí con unos pantalones vaqueros capri con muchos botones de metal y cremalleras, que obviamente pitaron un montón al llegar al control de seguridad. ¡Qué viajero más novato! 

Ese vuelo de Bucarest a Roma fue bastante movedizo, ya que estaba muy nublado y también hubo tormenta. Recuerdo el avión moviéndose de un lado a otro y a mi cogiendo una bolsa de papel para vomitar, justo unos minutos antes del aterrizaje. ¡Maravillosa esta primera experiencia! 

 

¡Adiós Malta! ¡Hola Rumania!

A finales de Septiembre de 2008, estaba volviendo a mi ciudad natal Bucarest después de haber estado tres meses en Malta con una beca de prácticas. Hasta aquí todo bien, excepto que salí de la zona de llegadas solo con el portátil y la maleta de mano. Alitalia habia perdido mi maleta facturada en el aeropuerto Leonardo da Vinci en Roma (para los conocedores de la aviación, todos sabemos que ese es un agujero negro). 

No hubiera sido tan grave si no hubiera planeado viajar pronto. No tenía ninguna maleta grande, ya que esta era la única que poseía, en cuatro días tenía que estar en Barcelona para empezar mi primer año de universidad allí y el 80% de la ropa que me iba a llevar estaba en la maleta perdida. Obviamente hice una reclamación, pero la cosa no pintaba muy bien. Las amigas con las que viajaba recibieron sus maletas tres o cuatro días después, mientras que a mí me salvó un amigo de mis padres que trabajaba en el aeropuerto y que logró agilizar el proceso y recuperar la mía el día siguiente. 

 

¡Hasta luego España! ¡Hola Estados Unidos!

En Junio de 2010, viajé con Work & Travel USA, un programa de intercambio cultural de aproximadamente cuatro meses que te da la oportunidad de experimentar el día a día de la cultura americana mientras trabajas al lado de la gente local. Estaba super contenta, por fin podía visitar Estados Unidos y encima iba al estado de Florida. 

Sabía bastantes detalles sobre el proceso de entrada al país, las preguntas que te ponen al llegar a las oficinas TSA, el procedimiento para reconocer tus maletas antes de un vuelo doméstico. Los aeropuertos americanos me parecieron enormes (mi escala fue en el aeropuerto internacional de Filadelfia) y con una diversidad increíble de personas. Todo había ido genial hasta mi llegada al destino, el aeropuerto internacional de Fort Lauderdale-Hollywood. 

Recogí mi maleta y esperé en la zona de llegadas para que pasen a buscarme y llevarme a mi alojamiento. Después de un tiempo, me di cuenta que estaba sola allí, todo el mundo se había ido, el chico que se suponía que iba venir no contestaba al móvil y pensé que si no venía en breve me iba a sumar al grupo de gente sin techo. 15-20 minutos más tarde vi a un tío irrumpir por las puertas con una mirada desesperada, así como en las películas. Estaba buscando a alguien y esa era yo. Al parecer era un amigo suyo que luego me llevó en un descapotable con la música a tope por las autopistas de Florida. ¿Cómo podría seguir enojada con él?

 

¡Adiós España! ¡Hola Rumanía! 

Le dije adios a Barcelona, mi ciudad favorita, más o menos a finales de Septiembre de 2011, sabiendo que hice mis maletas para regresar a mi país de origen y comenzar una nueva vida. Era el final de mi capítulo como expat en la ciudad: tres años estudiando en la universidad, dos años practicando Kyokushinkai (un estilo de karate full contact), un año de vida aeroportuaria. Deje amigos, compañeros de universidad y de trabajo. No estaba ni satisfecha ni feliz, la crisis económica en España había golpeado duro: inflación, subida de precios, alto nivel de paro entre los jóvenes, bajada de sueldos. 

Yo estaba trabajando en esa época, pero me costaba mucho llegar a fin de mes, siempre intentando buscar soluciones para pagar mis necesidades básicas y a la vez cumplir mis sueños. Necesitaba un cambio y algo de seguridad. Todavía no estaba segura si había tomado la decisión correcta. Tenía miedo de no poder adaptarme de nuevo a la vida y a la mentalidad de Rumania. Me subí a ese avión con el corazón a medias sin saber a qué atenerme. 

 


 

Estos son un par de ejemplos de mis historias vividas en algunos aeropuertos del mundo en la época pre pandemia. Todavía me quedan muchos por compartir, pero creo que uno de los más interesantes es la relación de amor y odio que tuve con el aeropuerto internacional de Dubai, pero acerca de eso a lo mejor en otra ocasión. 

¿Os acordáis cómo eran los aeropuertos antes de la pandemia? 

 

 

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