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¿Sabéis que hay una biografía muy controvertida de Diana de Gales? Se publicó en 1992 y causó un gran escándalo, y a pesar de más de treinta años de existencia sigue siendo la más famosa. Sobre esta biografía hablaremos más abajo.  

Hace poco, escribí un artículo sobre el otro miembro más humano de la familia real británica, donde he desarrollado las siete lecciones que he aprendido leyendo la biografía del Príncipe Harry, el hijo pequeño de la princesa Diana. 

También he mencionado que debido a la serie The Crown, numerosos libros, documentales y películas, me he aficionado a la ardua tarea de intentar entender los entresijos de la monarquía británica y os quiero compartir que su complejidad es fascinante. 

 

Diana: Her True Story – In Her Own Words | Diana, su verdadera historia 

  • Autor: Andrew Morton
  • Publicación: 1992, edición más reciente en 2019 | Amazon: Ingles y Español 

Está basada en la narrativa propia de la princesa y en las investigaciones hechas por Andrew Morton, un periodista que trabajó para publicaciones londinenses como Daily Mail, Daily Star y News of the World, cubriendo muchos eventos de la familia real británica. Después de este controvertido libro, se dedicó a escribir y publicar más biografías sobre la monarquía británica y otras celebridades, el último siendo la biografía de la Reina Isabel II, que salió a luz pocos meses después del fallecimiento de su Majestad en septiembre de 2022. 

Esta edición habla sobre las circunstancias extraordinarias en las cuales se ha publicado el libro original en 1992 y realza el legado que Diana ha dejado en el mundo, junto a historias detalladas de su infancia, adolescencia, el casamiento con Charles, la mediática separación y su intento de forjarse un nuevo destino con la prensa siguiendo sus pasos. 

 

Las ideas más relevantes que he extraído de la biografía de Diana de Gales

 

  • Andrew Morton quedó impactado por las divulgaciones de la Princesa y por una vida que nadie se imaginó que tenía detrás de las cortinas. 

Describe tan bien como se puso los auriculares y encendió la grabadora para escuchar las casettes recibidos que casi te puedes imaginar el momento. 

Fue como ser transportado a un universo paralelo, la princesa hablando de su infelicidad, su sensación de traición, sus intentos de suicidio y dos cosas de las que nunca antes había oído hablar: bulimia nerviosa, un trastorno alimentario, y una mujer llamada Camilla.

Las dos cosas que Andrew Morton menciona también fueron un choque para el público, en esa época no era tan común hablar sobre enfermedades alimenticias o buscar un tratamiento para ello, mucho menos si eras una persona tan conocida como ella. Referente a Camilla, aún no se había hecho pública la relación amorosa que había entre ella y Charles, relación que dañó mucho la vida familiar de la pareja real. 

 

  • Diana se sentía incomprendida dentro y fuera del Palacio Real. 

Tenía la necesidad de contar su versión de los hechos, accedió a este plan con la esperanza de que por fin la vieran y entendieran como es la persona Diana. Le parecía una injusticia que la gente pensara que tiene una vida de cuento de hadas, cuando en realidad no era nada así. 

“Que sean mi juez”, dijo, segura de que su público no la critican tan duramente como la familia real o los medios de comunicación. Sin embargo, su deseo de explicar lo que ella veía como la verdad de su caso fue acompañado por un temor persistente de que en cualquier momento sus enemigos en el Palacio la clasificarían como enferma mental y la encerrarían.

Reitera en numerosas ocasiones a lo largo del libro que le ha molestado y herido la manera en la que fue tratada por su esposo y la realeza británica, eventos que no han hecho más que intensificar su sentimiento de abandono y rechazo presente desde que era una niña. Sentía que no podía confiar en ellos, que es una intrusa y no la protegerán acorde. Además, ella era diferente: espontánea, compasiva y mostraba sus sentimientos a cada oportunidad. 

Para una institución rígida y un gran cartel de «No tocar» colgando de su corona, la Princesa de Gales era una amenaza. La experiencia le había enseñado a no confiar en los miembros de la familia real. Se dio cuenta de que los lazos de sangre son lo más importante. Al mismo tiempo, sus luchas dentro de la familia real le hicieron darse cuenta de que no debía esconderse detrás de la máscara convencional de la monarquía. 

 

  • Siempre supo que no llegaría a ser Reina. 

Una y otra vez enfatizó su profundo sentido del destino: la creencia de que nunca llegaría a ser Reina pero que había sido seleccionada para un papel especial. Sabía en su corazón que su destino era recorrer un camino donde la monarquía era secundaria a su verdadera vocación.

Una vez finalizado el divorcio, Diana querría seguir involucrada en las actividades reales. Creía que una manera más informal, relajada y cercana, en esencia el toque de una mujer, ayudaría a resolver muchos problemas en un mundo predominado por el ego masculino. Y consideraba que ella podría contribuir a eso, tener una especie de rol de mediadora o mensajera.  

 

  • No le gustaba la creciente publicidad y atención que recibía por parte de los medios de comunicación.  

Hubo muchas voces que decían que Diana disfrutaba con la atención que recibía, que enviaba ella misma pistas y fotos a los periódicos para que publicaran noticias sobre ella. Y resulta que era una mentira, pero una mentira tan lejos de la verdad que hasta te hace sentir culpable de haber pensado alguna vez así. 

Diana estaba profundamente confundida. Su rostro apareció en la portada de un millón de revistas y el público la elogió, pero su esposo y su familia rara vez le dieron una palabra de aliento, felicitación o consejo. No es de extrañar, entonces, que Diana, quien en ese momento tenía una baja autoestima, aceptara la opinión de la familia real de que debería esforzarse por parecerse más a su cuñada.

A mi me da pena que haya tenido que confrontarse con toda esa atención sola, que la familia real en vez de apoyarla en ese tránsito le aconsejaba ser más como Sarah Ferguson, la ex-esposa del príncipe Andrew. Le llevó muchísimo tiempo acomodarse en el papel de princesa, disfrutaba su contacto con el público, y una vez que se divorciaron, le retiraron el título de Alteza Real por ya no ser parte de la familia. Que triste! 

Estaba tan asustada de la atención que estaba recibiendo; me tomó seis años sentirme cómoda en esta piel y ahora estoy lista para seguir adelante. En un momento no era nadie, al minuto siguiente era la Princesa de Gales, madre, juguete mediático, miembro de esta familia, lo que sea, y era demasiado para una sola persona.

 

  • Tenía una relación disfuncional con su marido. 

Según este libro, otros semejantes y más documentales, ellos fueron felices al inicio de su matrimonio. Diana estaba muy enamorada de Charles, aun así se dio cuenta bastante rápido de que existía una tercera persona presente en su relación. Los amigos y la familia, incluso él lo negaron a muerte, pero ella sabía que no era una simple relación de amistad entre ellos. 

El hecho de que esta relación entre Charles y Camilla haya salido a la luz muy tarde hacía que cada vez que ella era fotografiada con un hombre no comprometido, esta sea la noticia del día, incluso después de la separación oficial y el consecuente divorcio. 

Él [el príncipe Carlos] me ignora en todas partes. Simplemente me rechaza. Si la gente elige ver eso ahora, es un poco tarde. [El peor día de mi vida] fue darme cuenta de que Charles había vuelto con Camilla.

Le dije a Camilla: ‘Lamento estar en el camino, obviamente estoy en el camino y debe ser un infierno para los dos, pero sé lo que está pasando’. No me trates como a una idiota.

Es sumamente triste que Charles estaba celoso de la atención mayor que Diana recibía por parte de la prensa, hecho que se refleja desde el inicio de su relación. ¿Qué puede salir mal entre dos personas con serios problemas de autoestima? Una competición tóxica a la que contribuyeron en gran medida todos los que gestionaban sus personas públicas.  

¿Por qué yo, por qué toda esta publicidad?’ Para entonces, mi marido también empezó a ponerse muy celoso y ansioso.

 

  • Expresaba por todos los poros el amor por sus hijos. 

Los niños de la familia real británica habían sido entrenados para no enseñar sus emociones y sentimientos, creando una coraza para protegerse. Así se explica la frialdad y la lejanía que se percibía en los otros miembros de la familia, tanto entre ellos, como de cara al público. 

Diana no quiso que sus hijos crecieran así y se encargó de mostrarles más posibilidades, de ser abierta con ellos y con lo que les rodea, que tengan contacto con personas de todo tipo. 

Abrazo a mis hijos hasta la muerte. Me meto en la cama con ellos por las noches, los abrazo y les digo: ‘¿Quién los quiere más en todo el mundo?’ y ellos siempre dicen: ‘Mamá’. Siempre les doy amor y afecto, es muy importante.

Su hermano Earl Spencer comentaba que los caracteres de los niños eran muy diferentes de la imagen pública, donde William era visto como el terror de la familia y Harry como el callado, y en realidad era al revés, William era tímido, inteligente, muy maduro para su edad, y Harry el travieso. Sí que había un tema donde mucho no se podía hacer o cambiar, el rol de cada uno en la monarquía británica.

La princesa era muy consciente de la carga adicional de criar a dos niños a los que popularmente se conocía como “el heredero y el repuesto”.

 


La parte final del libro está plagada de emoción, detallando tanto la reacción pública posterior a la muerte de la Princesa Diana, como la de la monarquía británica ante semejante evento inesperado. También, describe las asociaciones que se han creado o mantenido en pie referentes a causas humanitarias que a ella le importaban mucho, como el VIH u otras enfermedades, las mutilaciones por minas terrestres, la gente desfavorecida, vulnerable y los parias de la sociedad. 

La conclusión de Andrew Morton no necesita más explicaciones. 

Mi propia y única explicación [para el trato que recibió por parte de los medios] es que la bondad genuina es una amenaza para quienes se encuentran en el extremo opuesto del espectro moral. Conviene recordar que de todas las ironías sobre Diana, quizás la mayor fue ésta: una niña a la que se le dio el nombre de la antigua diosa de la caza fue, al final, la persona más perseguida de la era moderna.

Para mí, Diana es el otro miembro más humano de la monarquía británica. 

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