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¿Cómo ha sido tu 2020? Cierra los ojos, respira y déjate llevar. Empecemos. 

2020 ha sido un año diferente, con mucha incertidumbre y con muchos cambios. Nos ha sacudido violentamente a todos y nos ha dejado muy desubicados. Nos ha provocado miedo, rabia, impotencia, tristeza, pero también alegría, paz, tranquilidad. Definitivamente ha sido todo un caos, con sentimientos extremos y reacciones variadas. 

Por primera vez en muchísimo tiempo hemos estado todos en el mismo barco, pero literalmente todos, no un país, no una comunidad de gente y no un solo individuo, un planeta entero. Esta vez no había donde huir, donde intentar escapar, donde poder estar para que no nos afecte. Y por eso mismo nos hundimos. 

Estuvimos vagando en un océano de emociones todo el año. Arriba, abajo, arriba, abajo, a veces era mejor estar entumecidos y no sentir nada. Bloquearlo todo para que haya un poco de paz. Dormirnos y que alguien nos despierte cuando todo se haya acabado. 

“¡Para! ¿Qué haces? ¿Vas a renunciar?” decía nuestra mente. De vez en cuando se acordaba de que la vida es un regalo que no tenemos que dejar pasar y nos instaba a encontrar la esperanza a toda costa. Y nos levantábamos valientes para enfrentar otro día de caos. 

Las lecciones de 2020 fueron muy intensas, para algunos marcaron un antes y un después en su vida. A mi me confirmaron que íbamos por un rumbo equivocado como planeta, que la única manera de volver a empezar bien era pararnos a la fuerza un tiempo. 

 

Sobre evolución

Los que tienen que quedarse, se quedarán, y los que tienen que irse, se irán. 

Es doloroso vivir la muerte de alguien querido. Nadie quiere asumir que eso pasará algún día. Evitamos pensar o hablar de la muerte como si eso fuera a impedir algo. Nos engañamos a nosotros mismos día tras día hasta que recibimos un golpe de realidad. Este año hemos descubierto más que nunca que no se puede tener vida sin tener también la muerte, todo es un ciclo que empieza y se acaba. No somos inmortales, ni nosotros, ni los que nos rodean. 

No esperaba vivir un momento así a finales de este año. Me pilló por sorpresa, me desubicó por unos instantes, me dejó con preguntas sin hacer y cosas no habladas a su tiempo. Llore si, no creáis que soy de piedra, pero ya no puedo hacer nada. Solo me queda aceptar que algunos seres queridos han tenido una misión más corta y agradecer su paso por mi vida. 

Sobre los vivos es más de lo mismo. Este año nos ha demostrado quién está realmente a nuestro lado, físicamente u online, así como hemos podido. No lloremos si se ha reducido nuestro grupo, dejémoslos salir de nuestra vida o salgamos nosotros de la vida de ellos, no todo el mundo tiene que seguir con nosotros para siempre. 

 

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La gente tiene sus propios tiempos para evolucionar. 

A todos nos cuesta tener paciencia, esperar, estar quietos. Y si no lo hacemos por las buenas, a veces hay que hacerlo por las malas. 2020 fue por las malas. Nos ha forzado a crecer, cambiar, aprender, superar nuestros límites, pero aun así, hay que entender una cosa muy importante. Cada uno de nosotros tiene su propio tiempo para evolucionar, así que sin prisa. 

 

Sobre relaciones 

Trabaja en ti mismo antes de entrar en una relación amorosa. 

Esto es algo que pienso desde hace unos años, que cada uno tiene que hacer su propio trabajo antes de embarcarse en algo con alguien, sobretodo si lo que deseamos es una relación sana y equilibrada. Porque la relación es un espejo de ambos y nos va a sacar a la luz todo lo que no queríamos ver. Imaginaros el caos que se desata intentando manejar lo tuyo, lo suyo y lo vuestro junto. ¡Fuegos artificiales, vamos! 

2020 nos ha obligado a parar, a conocernos, a pensar, a analizar, a recordar momentos pasados, algunos felices u otros más dolorosos. Fue un poco como abrir la Caja de Pandora. No sé vosotros, pero yo he disfrutado mucho esta parte. He indagado más de lo que ya hacía, he descubierto información importante, he cerrado temas y he abierto otros. Todavía estoy en ello, no hay una fecha final para acabar. 

 

Si estás equilibrado y centrado, sabrás mejor qué es lo quieres y deseas. 

El caos nos ha forzado a escoger mejor nuestra compañía diaria, la gente con la que compartimos, trabajamos y vivimos. Porque no necesitábamos que nos aportaran más caos, más incertidumbre, más tristeza o más dolor. Con el día a día ya recibiamos la dosis suficiente. Pero eso no significa que hemos sabido hacerlo bien, porque es difícil elegir para nuestro propio bien cuando estamos en desequilibrio, cuando nos falta dinero, trabajo, una casa. Lo más probable es que vayamos a lo básico, al instinto, a la necesidad, pero eso es muy diferente de lo que queremos y deseamos realmente. 

 

Sobre equilibrio 

Si tu estas en paz, no importa la guerra que se esté dando fuera. 

Ay si, este fue el gran reto del año. Creo que todos hemos intentando de alguna forma estar zen, aunque sea por unos minutos, y hemos hecho deporte, yoga, meditación, leer, etc. Hemos probado lo que sea con tal de minimizar el caos, el miedo y la sensación de fin del mundo que nos inculcaron la tele, los periódicos y los medios online. Algunos lo logramos, otros no tanto, pero definitivamente hemos aprendido hasta qué punto nos desequilibra lo que pasa fuera. 

 

Sobre mi 

La columna vertebral, la personalidad, la autenticidad, eso es lo que cuenta en realidad. 

Soy diferente, soy única, y el mejor producto soy yo misma. Este año he aprendido a creérmelo más, a tener menos miedo de la crítica, de lo que digan y de lo que piensan otros. He decidido empezar unos proyectos nuevos y retomar otros, he decidido dejarme ver más en profundidad, he decidido que quiero aportar más a los demás y la única manera de hacerlo es siendo yo misma. ¡Y a quien no le guste, pues que mire para otro lado! 

 

Nos podemos adaptar a cualquier circunstancia. 

Si pensaba que me habían pasado muchas cosas en los últimos 10 años, pues esto ha sido la guinda al pastel. 2020 me ha raptado lo que más me gusta: mi libertad de hacer lo que me da la gana y mis viajes. Me he rebelado, me indignado, he llorado, he pataleado, he gritado, hasta que entendí que no puedo cambiar las circunstancias, que esta vez la situación me superaba y lo único que dependía de mí era como lo quiero vivir. Así que me adapte una vez más.  

 

Y para cerrar esto en un modo positivo, os pido que nos abracemos fuerte, nos lo merecemos infinitamente por haber podido lidiar con este 2020. 

Dejemos el pasado atrás y miremos con ilusión hacia lo que viene, un 2021 más libre.

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